El deporte y el medio ambiente
han tenido siempre una gran relación y de cara al futuro esta relación va a
tener una gran importancia desde el punto de vista de la prevención de los impacto. Considerando que los espacios naturales y los espacios urbanos deben
ser equipamientos deportivos que disfruten las generaciones futuras; práctica
deportiva y medio ambiente no tienen por que ser opuestas, por el contrario,
deben estar siempre relacionadas de forma óptima.
Todas estas razones dan una relación
muy evidente entre estos, ya que se encuentran modalidades deportivas que se
practican en contacto con la naturaleza. En efecto, el esquí, el montañismo, la
bicicleta de montaña, la pesca, la caza y tantos otros deportes se practican en
medios naturales, normalmente de gran valor ecológico. No es este el momento
para hacer una descripción detallada de los impactos que estos deportes
producen en la naturaleza, pueden Ustedes imaginárselos, pero les aseguro que
son muy variados y crecientemente importantes debido a la creciente masificación.
Algunos de los deportes de
naturaleza requieren de infraestructuras costosas y de elevado impacto
ambiental, tal es el caso de algunas modalidades de deportes de invierno. En la
actualidad en casi todos los países la nueva construcción de estas
instalaciones o la ampliación de las ya existentes requiere de licencia
sometida a evaluación de impacto ambiental, lo que supone una garantía de racionalidad
en su realización. Menos regulado son los aspectos relacionados con la adecuada
administración de estas instalaciones. Aquí la atención debe centrarse
especialmente en dos aspectos, a saber, el control sobre los consumos,
especialmente de agua y de energía y la minimización y adecuada gestión de los
desechos.
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